Nuevos tiempos, nuevos desafíos: el encuentro académico CELAC-UE en vísperas de la reunión de jefes de Estado.

FERNANDO-LEMAFernando Lema

es presidente de la Fundación Polo MERCOSUR, espacio de interacción entre universidades europeas y del MERCOSUR con sede en Montevideo. Fue Director de Cooperación de la Administración Nacional de Educación Pública, Secretario general de la Comisión Nacional de UNESCO de Uruguay, Asesor del Ministro de Educación y Cultura e investigador del Instituto Pasteur de Paris entre 1983 y 2005.

La reunión de jefes de Estado de América Latina y el Caribe y de la Unión Europea se realizó en Santiago de Chile los días 26 y 27 de enero de 2013. En la misma ciudad se organizó la Primera Cumbre Académica CELAC-UE los días 22 y 23 de enero para analizar la cooperación actual y futura en un espacio euro-latinoamericano y caribeño de educación superior, ciencia, tecnología e innovación y aportar propuestas para el desarrollo de una asociación estratégica birregional. Las que siguen son algunas de las reflexiones que atravesaron el grupo de elaboración del documento final que fue transmitido a los Jefes de Estado.

Todos los indicadores económicos, sociales, políticos y medio ambientales indican que asistimos a una transformación sin precedentes en la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe. El precio internacional de las materias primas, el incremento de las inversiones, la presencia de nuevos actores regionales en la escena internacional y las transformaciones estructurales que se inician, dibujan un nuevo mapa geopolítico mundial en el cual la región adquiere un papel cada vez más relevante y estable. Los beneficios generados por las exportaciones deberán aplicarse en el desarrollo de políticas públicas que permitan reducir las desigualdades sociales, mejorar la productividad, la calidad de la enseñanza, reducir la brecha tecnológica, estimular la innovación e incrementar el valor agregado del conocimiento sobre las materias primas para acceder a mayores niveles de desarrollo e independencia. Estas transformaciones estructurales representan un inmenso desafío para los países de la región sin las cuales los beneficios obtenidos por el incremento de los precios de las materias primas no se consolidarán en un proceso de desarrollo sostenible.

En este contexto ambivalente, de crisis europea y de sostenido crecimiento regional, los vínculos inter regionales pueden adquirir una nueva dimensión, de mayor equidad, de responsabilidades compartidas, de nuevas y verdaderas formas de cooperación internacional para la transferencia y complementariedad en la áreas de la información científica, tecnologías y procedimientos.

La Unión Europea, que es el mayor inversor en América Latina, el principal agente de cooperación y el segundo socio comercial de la región debería identificar en América Latina, no solamente recursos naturales para su transformación productiva con el valor agregado de la tecnología europea sino verdaderos socios regionales para la profundización conjunta de un modelo de desarrollo complementario. América Latina comparte con Europa una parte de su historia, su cultura y valores comunes que sugieren la oportunidad de iniciar una nueva etapa en la historia de la cooperación biregional que adopte de manera compartida nuevas responsabilidades sociales y medioambientales, identifique complementariedades y temas de interés común que permitan construir una verdadera asociación para el desarrollo.

El gran desafío de América Latina y el Caribe es incorporar en sus sociedades el conocimiento necesario para la transformación de sus materias primas y construir una cultura de la innovación. El sistema educativo regional deberá incrementar sus inversiones, mejorar la articulación de sus diferentes compartimentos, su calidad y pertinencia. La Unión Europea y América Latina comparten intereses afines y complementarios en medioambiente, en políticas sociales y ambos temas están estrechamente vinculados en los procesos de transformación cultural y educativa.  Porque sin resolver las desigualdades sociales que permitan incorporar nuevos contingentes humanos a la producción de conocimientos y a la cultura de la innovación, sin reducir las excluyentes inequidades de género y sin consolidar la participación social en los procesos de construcción ciudadana no será posible darle continuidad y profundidad a los procesos de integración regional e independencia de los países de la región. A su vez los temas medioambientales son un fuerte elemento movilizador de los sistemas educativos y políticos frente a la responsabilidad ciudadana en la construcción del futuro y un gran desafío científico, tecnológico y productivo para la región que posee inmensas y estratégicas fuentes de riqueza, mineral, vegetal, animal y microbiana. Ambiciosos proyectos medioambientales permitirían mejorar la identificación de los recursos existentes, su protección jurídica y definir las tecnologías necesarias para su transformación productiva, que permita, con el valor agregado del conocimiento y su difusión social, manejar equilibradamente las grandes reservas naturales, minerales y biológicas.

Este parece ser el gran desafío birregional de construcción de alternativas para el desarrollo en esta coyuntura mundial de crisis y oportunidades. Los sistemas universitarios podrán formular las propuestas pero es el sistema político quien debe asumir el desafío de escribir una nueva página en la historia de la cooperación.

Fernando Lema (   Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. )  

Fundación Polo MERCOSUR
Montevideo
Uruguay

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