Pendientes para la internacionalización en la Universidad del Panamá: Reflexiones sobre el Diplomado Internacional “El papel de la internacionalización en la educación superior universitaria”

Sylvie Didou Aupetit
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28 de Julio 2013
 
 
 
 

La Universidad de Panamá organizó, entre el 22 y el 26 de Julio 2013, conjuntamente con el Observatorio sobre Movilidades Académicas y Científicas (OBSMAC) del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la UNESCO y el Colegio Franco-Mexicano de Ciencias Sociales, un Diplomado Internacional titulado El Papel de la internacionalización en la educación superior universitaria. Por invitación de la Dra. Vielka de Escobar, Directora de Cooperación internacional y asistencia técnica, coordiné, junto con ella y la Dra. Omayra Santana, ese evento: hizo particular énfasis en los desafíos institucionales que la internacionalización plantea a las universidades e instituciones de educación superior en América Latina. Al Diplomado acudieron unos 25 participantes, casi todos académicos de la Universidad de Panamá, algunos con responsabilidades en la administración universitaria, otros con experiencias internacionales directas de movilidad, estudiantil o académica, o bien de gestión de programas de cooperación.

Por la modalidad participativa elegida por los organizadores, el Diplomado permitió rescatar algunas vertientes de los procesos de internacionalización en la institución sede. Los académicos fueron en efecto invitados a reflexionar, a partir de sus conocimientos prácticos fundamentados en sus vivencias en la Universidad, sobre cómo la institución y sus unidades académicas habían consolidado programas de internacionalización, cuáles eran sus prioridades, sus fortalezas, los recursos institucionales movilizados para asegurar su consolidación y las capacidades de monitoreo y de seguimiento de los avances. Esperamos que, como resultados, nos brinden próximamente contribuciones para las secciones “Documentos” o “Los expertos opinan” en la página Web del OBSMAC que hagan un recuento de las prácticas efectuadas.

En la expectativa de publicar esos aportes sobre el caso de Panamá, que complementarán los ya accesibles en ese mismo sitio Web, quisiéramos solamente por ahora exponer algunas reflexiones sobre lo oído y lo discutido en esos días, en nuestra condición de facilitadora de las sesiones de discusión. No se trata ni mucho menos de un diagnóstico sobre el estado de la internacionalización en la Universidad de Panamá: un trabajo de esa índole requeriría de otros tipos de intervención, de una observación sistemática de procesos institucionales variados, de entrevistas con actores beneficiarios y autoridades así como de otros insumos informativos y dialógicos. Presentamos solamente una reacción y, esperamos, algunos aportes constructivos, por externos, a las discusiones de tipo auto-evaluativo que desarrollaron los grupos de trabajo.

Un primer comentario concierne los ejes vertebradores de la internacionalización. Como en muchas instituciones de educación superior de América Latina, el aspecto más sobresaliente de los procesos de internacionalización en la Universidad de Panamá es el de la movilidad, primero estudiantil en su variante de intercambio saliente, es decir la de los flujos de estudiantes panameños al extranjero. Hay menos interés explicito por la recepción de estudiantes extranjeros aunque esta se ha dado como resultados de proyectos internacionales (incluyendo algunos europeos) de cooperación académica recíproca. Los casos rescatados indican logros incipientes en la labor de vincular procesos de movilidad que, por tradición, eran altamente individualizados y personalizados con dinámicas de consolidación institucional en materia de investigación o de enseñanza disciplinaria. No obstante que las rutas de movilidad, al decir de los expositores, son bastante tradicionales, estructurándose en torno a Estados Unidos y a Europa, los participantes han mencionado ensayos de diversificación geográfica en los marcos primero de la cooperación solidaria Sur-Sur (con Turquía, por ejemplo) y segundo de las relaciones de colaboración académica de proximidad con países cercanos, como los vecinos de Centroamérica o Colombia.

Además de las variables duras sobre movilidad estudiantil que produjo constantemente la Dirección de Cooperación Internacional y Asistencia Técnica, en los pasados seis años, elementos adicionales, de naturaleza cualitativa, a incorporar a esa caracterización preliminar, tienen que ver con indicadores blandos, si vale la expresión : esos estarían avocados a permitir construir una tipología de las movilidades, por enmarque institucional, objetivos, áreas disciplinarias, criterios de selección, actores e impulsores y apoyos provistos. Una descripción de prácticas exitosas y fallidas en cuanto a los beneficios redituados en términos colectivos e individuales sería igualmente relevante para estrechar las conexiones entre la movilidad temporal de los estudiantes de la Universidad de Panamá y los objetivos del Plan de Desarrollo Institucional en cuanto al mejoramiento de los aprendizajes, a la ampliación de las capacidades instaladas de formación y al reforzamiento de la atractividad de los perfiles profesionales para los empleadores nacionales e internacionales interesados en reclutar a los egresados.

En la perspectiva de los intercambios de personas, fue atendida la cuestión de la movilidad de docentes e investigadores. El principal amarre de dicha movilidad es la formación de postgrado y la obtención de un diploma de maestría o doctorado, anterior o posterior a la contratación de los académicos de tiempo completo en la Universidad de Panamá. Las movilidades concomitantes a las trayectorias profesionales y la valoración de las actividades internacionales (publicaciones en revistas internacionales indexadas, ponencias en congresos en el extranjero, participación en redes o equipos multi-nacionales de investigación y docencia, premios internacionales) para una capitalización del prestigio profesional fueron, en cambio, cuestiones menos atendidas: esto ocurrió quizás por el formato de los talleres de discusión, pero quizás también porque la documentación de las aristas de los procesos institucionales de internacionalización involucra a dependencias de la Universidad que no ubican en el centro de sus responsabilidades tareas de este tipo. No forzosamente interactúan entre ellas, ni con la Dirección de Cooperación Internacional y Asistencia Técnica para el registro sistemático y ordenado de las múltiples pero inconexas actividades que relevan de una dinámica de internacionalización.

En el mismo tenor de las reflexiones sobre los desequilibrios entre movilidades estudiantiles salientes y entrantes, una sugerencia sería que la Universidad de Panamá defina acciones específicas de movilidad dirigidas a grupos académicos cruciales para su proyecto de fortalecimiento institucional y acreditación de la calidad: uno de esos grupos, sin demerito de otros, sería integrado por los profesores de tiempo completo que requieren doctorarse y el propósito estratégico consistiría en convenir programas ad hoc de formación con las contrapartes internacionales para mejorar los grados de ajustes entre la oferta formativa y las características de los beneficiarios. Aunque la focalización de los programas no siempre garantice su éxito, la experiencia acumulada por países que desde hace 15 o 20 años se han dedicado a elevar los niveles de habilitación escolar de sus académicos indica que tomar en cuenta la especificidad de las condiciones laborales y el background de los profesores universitarios es determinante para la consecusión de los objetivos de titulación.

Conforme los grupos de trabajo fueron profundizando y socializando las experiencias habidas en sus unidades académicas, una de las cuestiones que salió a la luz fue la de la dispersión de la información. Pese al constante afán de la Dirección de Cooperación Internacional y Asistencia Técnica por recuperar y sistematizar los datos relativos a las actividades de internacionalización -por ejemplo respecto del registro de los convenios vigentes, el cual mejoró considerablemente en los últimos años-, los académicos y los directivos de la institución (dos sectores que impulsan la internacionalización en la institución) no reportan en forma sistemática sus actividades en la materia, pese a la promulgación de una normatividad en ese sentido. El problema allí es del esquema de organización institucional como conjunto y la persistencia de un modelo de relaciones internas que privilegia el manejo confidencial de los datos para salvaguardar prerrogativas jerárquicas, al amparo de juegos de poder. La situación no es ni muchos menos privativa de la Universidad de Panamá; es por lo contrario un sello de las políticas de internacionalización en la mayoría de las instituciones de la región: pese a una adopción formal de los principios de la Nueva Gestión Pública y de procedimientos consistentes en la rendición de cuentas y en la transparencia, la dispersión de la información y su escasa confiabilidad representan dificultades complicadas de superar.

Un tema que también convocó a los participantes del diplomado fue la internacionalización del curriculum. Con base en experiencias institucionales o en proyectos como Tuning-América Latina, las cuestiones evocadas consistieron en las mediciones de los aprendizajes adquiridos durante las estancias de movilidad y los requisitos para su transferencia vía los procedimientos de reconocimiento mutuo o convalidación de periodos de estudio, con base en la definición de asignaturas o de créditos equiparables. Los representantes de las carreras que abren paso a carreras profesionales reguladas, como en el ámbito de las ciencias de la Salud, mencionaron inquietudes acerca de cómo ubicarse ante las demandas de reconocimiento de títulos provistos por instituciones del extranjero, en una discusión sobre las responsabilidades de las universidades confrontadas con la disyuntiva de la habilitación académica y de la certificación profesional. Aunque con menos referencias a experiencias directas en la Universidad de Panamá, también fueron analizadas las nuevas formas de internacionalización del curriculum, mediante las carreras compartidas, los diplomas deslocalizados, los grados duales o múltiples y las co-titulaciones. No sólo se buscó definir precisamente las características de cada modalidad sino explorar sus ventajas o desventajas operativas y simbólicas y sus condiciones de factibilidad en las dimensiones regulatorias, administrativas y financieras.

Las reflexiones sobre las movilidades académicas y estudiantiles y sobre la posibilidad de implantar nuevos esquemas de suministro de los grados condujeron los participantes a evaluar los beneficios y los riesgos de la internacionalización para las universidades latino-americanas. Los temas mencionados allí fueron de fondo y abarcaron la naturaleza misma del modelo de desarrollo, dependiente o solidario, que da sentido a los procesos específicos de internacionalización en un contexto denominado como de globalización neoliberal. No es un azar si allí surgió una discusión sobre un asunto general (el de la fuga de cerebros) y sobre sus corolarios en la educación superior (perfiles de los recursos humanos para la docencia y la investigación en la región, programas nacionales e internacionales de re vinculación con las diásporas científicas, de invitación a profesores extranjeros o de repatriación). Otro punto concernió la proficiencia lingüística en idiomas como el inglés, el francés o el alemán de los estudiantes y académicos para la movilidad internacional de los sujetos y de los conocimientos producidos en América Latina. Considerando que la enseñanza de los idiomas extranjeros en los niveles anteriores al superior suele no ser la óptima en América Latina y que una parte importante de los estudiantes de la universidad pública no procede de familias susceptibles de costear aprendizajes “privados” de un idioma extranjero, la conclusión fue que las dependencias universitarias encargadas del aprendizaje de las lenguas extranjeras deberían innovar en sus cursos, en cooperación por ejemplo con los servicios culturales de las Embajadas, para asegurar a sus alumnos pero también a los profesores recursos básicos para la comunicación disciplinaria.

Finalmente, un eje de polémica sobre la internacionalización consistió en discutir si contribuía a la calidad de los procesos institucionales y a la equidad. Habiéndose aceptado que parte de los procesos de internacionalización resultan de dinámicas de mercantilización, las reflexiones se centraron en la forma cómo, en universidades públicas comprometidas con el bien público, esos mismos procesos contribuyen a la calidad (reducción de asimetrías, aseguramiento de calidad por aplicación de indicadores internacionalmente legitimados, enriquecimiento de los procesos de enseñanza e investigación en red, actualización de planes y programas de estudios) pero también entrañan riesgos. Una de las recomendaciones al respecto es que la internacionalización no solamente mejore las oportunidades brindadas a las elites sino que sirva para mejorar la atención que las universidades brindan a las poblaciones vulnerables por cuestiones de residencia, ingresos o diversidad cultural.

La Red Enlace, auspiciada por la Dirección de Cooperación Internacional y Asistencia Técnica, tiene como propósito agilizar la intercomunicación entre los gestores de la cooperación internacional en la Universidad de Panamá y los académicos (e incluso los estudiantes) en las Unidades Académicas. Varios representantes de la Red acudieron al Diplomado. Esperemos que ellos, desde su encomienda, y los demás participantes logren en sus unidades de adscripción desencadenar discusiones similares sobre esos temas que, en menor o mayor medida, afectan a todos los  universitarios y deberían interpelarlos.

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