El idioma como un elemento clave en la evaluación externa de las instituciones de educación superior: el caso griego

Georgios StamelosGeorgios Stamelos
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Me parece evidente que hablar de evaluación sin referirse a su contexto social de referencia es una operación de alto riesgo, dado que no se trata de una obra de teatro de Samuel Becket, susceptible de ser representada sin puesta en obra.

La historia de la evaluación de la educación superior en Grecia está plagada de tensiones y controversias. Su puesta en aplicación fue una obligación asumida por el país y derivada de su participación en procesos supranacionales (Unión Europea, Proceso de Boloña, etc.) más de lo que resultó de una decisión basada en una decisión propia y una necesidad interna. En consecuencia, su desarrollo fue determinado por todos los accidentes vehiculados por una transferencia de políticas, fundamentada en otro lugar[1]. Paralelamente, y en el mismo momento en que los establecimientos de educación superior griegos reaccionaban y bloqueaban los esfuerzos del Ministerio tendientes a establecer un sistema nacional de evaluación, investigadores y funcionarios participaban en las evaluaciones realizadas bajo el cobijo de instancias internacionales (por ejemplo, la European University Association (EUA) durante la segunda mitad de los 90). Si no se toma en cuenta la desconfianza profunda y diacrónica que separa el Ministerio (el mundo político) de las instituciones de educación superior (las universitarias, principalmente) en Grecia, sería díficil entender ese comportamiento contradictorio (Stamelos G. & Kavasakalis A., 2010, 2011, 2012).

Quizás podría atribuírsele esa desconfianza al hecho que la Agencia Nacional de Evaluación (ADIP, según las siglas en griego) decidió no involucrar en las evaluaciones externas aplicadas a los Departamentos de Educación Superior en Greca[2] a los docentes-investigadores de las universidades helénicas, incluyendo a los que participaban en las evaluaciones de los establecimientos europeos (p.e. en las evaluaciones de la EUA) o en agencias internacionales de evaluación (p.e. en las evaluaciones realizadas por la European Quality Assurance Register (EQAR)). Esa decisión se fundamentó en la preocupación por asegurar la objetividad y la calidad del proceso de evaluación externa. Además, la ADIP planteó que el idioma de trabajo sería el inglés para que las evaluaciones tengan visibilidad fuera de Grecia. Como consecuencia de esa decisión, es posible recalcar dos asuntos: a) la evaluación no está considerada como un asunto interno que corresponda claramente a una necesidad local (nacional) sino que está percibida como un medio para obtener reconocimiento internacional, b) la legitimidad de la evaluación fue vinculada con la participación de profesores-investigadores (o con la de stakeholders[3]) adscritos a instituciones ubicadas en el extranjero[4].

Sin embargo, esa decisión produjo una serie de efectos segundarios de considerable gravedad. El más relevante de esos efectos está relacionado con el papel de la lengua seleccionada para la evaluación.

Efectivamente, los Departamentos utilizan, de manera lógica y comprensible, el idioma griego para sus evaluaciones internas[5]. En consecuencia, los expertos deben tener fluencia en griego para leer los documentos de referencia[6]. No obstante, dado que los expertos reclutados para ese proceso no pueden estar adscritos a establecimientos griegos, la ubicación de grecofonos a nivel internacional deviene una tarea difícil y eso cuanto más porque, al ser la Unidad de Evaluación el Departamento y no la institución[7], aumenta el volumen del trabajo acarreado: en efecto, en Grecia, el sistema universitario está compuesto por 40 instituciones de educación superior de tipo universitario y 18 institutos tecnológicos. Esos establecimientos a su vez agrupan aproximadamente a 500 Departamentos.

Desde un punto de vista práctico, el ámbito para reclutar a los expertos internacionales es el de los griegos de la diáspora[8], los chipriotas y algunos pocos colegas extranjeros que, por distintas razones, hablan y leen griego[9]. Es preciso señalar que, dado la tardanza del viaje hacia Grecia, el volumen de trabajo y el bajo nivel de remuneración propuesto, la tasa de aceptación entre los expertos invitados es menor a 20% (a partir de una cuenca de reclutamiento de por sí muy restringida). Señalemos además otro factor preocupante, a saber el gasto financiero imputable a cada evaluación, en la medida en que los expertos vienen a veces de lugares lejanos como Australia o Estados Unidos. Para un país que transita por un periodo de turbulencia económica, esa fórmula de evaluación parece ser muy costosa como para mantenerla mucho rato más.

Las complicaciones no son únicamente de orden lingüístico. En efecto, los expertos deben preparar un reporte después de haber realizado una visita de estudio de dos días a los establecimientos evaluados. Al no conocer ni el contexto, ni el terreno, demuestran a veces dificultades para cumplir su tarea. Esas dificultades se expresan mediante quejas (p.e., por ausencia de criterios claros y detallados, por tiempo insuficiente, etc.) y son patentes en las disparidades constatadas en los contenidos de los reportes de evaluación suministrados.

Finalemente, uno podria argumentar que la pregunta primordial versa, antes que nada, sobre el sentido otorgado a la evaluación y sobre el uso de sus resultados. Si esa no fuera respondida a cabalidad, es probable que el dispositivo funcione en el vacío o se transforme en una obra de teatro, que esta vez sólo sería una caricatura de las obras de Becket o Ionesco.

Bibliografía

1. Transferencia de política/Policy Tranfer

Bach I. 2003. Governing through governance: Education policy control under new labour, Political Studies, 51(2): 300-314.

Hulme R. 2005. Policy transfer and the internationalization of social policy, Social Policy and Society, 4 (4): 417-425.

James O. & Lodge M. 2003. The limitations of "policy transfer" and "lesson drawing" for public policy research, Political Studies Review, 1: 179-192.

Leon S. 2011. Who is responsible for what? European Journal of Political Sciences Research, 50(1): 80-109.

Pedersen H.L. 2006. Transfer and transformation in processes of Europeanization, European Journal of Political Sciences Research, 45(6): 985-1021.

2. Legitimidad/ Legitimacy

Bitektine, A. 2011. Toward a theory of social judgments or organizations: The case of legitimacy, reputation, and status. Academy of Management Review, 36(1): 151-179.

Castelló, I. & Lozano J.M. 2011. Searching for new forms of legitimacy through Corporate Responsibility Rhetoric, Journal of Business Ethics, (100): 11-29.

Powell W., DiMaggio P. 1991. The New Institutionalism in Organizational Analysis, Chicago: University of Chicago Press.

Scott, W.R. 1995. Institutions and organizations. Thousand Oaks: SAGE.

Suchman, M. C. 1995. Managing Legitimacy: Strategic and Institutional Approaches,Academy of Management Journal, Vol. 20, No. 3, pp. 571-610.

3. Otros

Stamelos G. & Kavasakalis A. 2010. Université et assurance qualité en Grèce : tensionsetcontroversesdesréseaux, dans FAVE-BONNET M.Fr, L'évaluation dans l'enseignement supérieur en questions, Paris : L'Harmattan.

-2011. The public debate on a quality assurance system for Greek universities, Quality in Higher Education, 17:3, 353-368.

-2012, Filtrages et adaptations du transnational au local: le système d'assurance qualité des universités helléniques, Exedra Revista, 6 : 123-141.

Georgios Stamelos es profesor investigador en la Universidad de Patras, Grecia. Se doctoró en ciencias de la educación en la Universidad de Paris-8, Francia. Es miembro desde 2009 de la Red intra-universitaria sobre Políticas de la educación superior. Recientemente, ha editado el libro "Pour une poétique du paysage éducatif. Dix ans après... à Yossif Solomon". Grèce, ed. Alexandreia, 2011. Entre otros artículos recientes, ha publicado: Stamelos G, 2011, « Le poids de l´histoire dans la construction du « nous » et de l ´autre : analyse du cas grec ». Penser l´education: 96- 118.

Una biografía completa en francés puede ser consultada en la siguiente página: http://hepnet.upatras.gr/xfiles/CV/CV%20Stamelos_fr.pdf

En un texto corto como este, no es posible proceder a un análisis teórico a profundidad. No obstante, se puede señalar algunos conceptos analíticos importantes como el de la « transferencia política". En la bibliografía, proponemos algunas referencias claves sobre esos conceptos.

En Grecia, la unidad de evaluación es el Departamento.

De manera extraña, el hecho de que los « stakeholders » convocados para armar la evaluación, incluyendo las respuestas a las necesidades del mercado, evalúan sin conocer el mercado local ...

La « legitimidad » constituye así otro concepto clave en la evaluación.

Es preciso señalar que en Grecia, los profesores –investigadores fueron formados en diferentes países (Estados-Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, la propia Grecia, etc.). Así, el idioma griego es el idioma compartido por todos, no solamente porque es el idioma de la comunicación cotidiana sino porque es el único idioma científico común para el trabajo colectivo.

Para la evaluación externa, el problema es de menor relevancia dado que esta se realiza principalmente en inglés.

El gobierno que implantó la evaluación (2004) decidió adoptar como unidad de evaluación el Departamento con el fin de "disimular" los efectos del proceso evaluativo y minimizar las entonces fuertes reacciones institucionales en su contra.

De allí, surge una nueva serie de contratiempos, debido a que no todos los investigadores con apellidos griegos en el extranjero hablan griego.

Para algunas disciplinas y terrenos científicos, el número de extranjeros que conocen el griego es relativamente significativo (entre ellos, destacan los arqueólogos y los expertos de distintos horizontes que trabajan el mundo antiguo). También hay que añadir los que proceden de familias mixtas o tienen relaciones estrechas con Grecia (casa de verano, por ejemplo). Sin embargo, otro tipo de problemas relacionados con la proficiencia lingüística puede aparecer, con la contratación de expertos extranjeros: por ejemplo, un español especialista en la antigüedad helénica y que conoce griego no forzosamente dominará el inglés en un nivel tal de que pueda redactar un reporte de evaluación en este idioma.

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