Cooperación franco-mexicana en educación superior y ciencia: ¿repunte o reestructuración?

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Sylvie Didou Aupetit1

28 de abril 2014

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El 10 y 11 de abril 2014, tuvo lugar una visita de Estado del Presidente de Francia, Francois Hollande, a México. Discutió con su homólogo, Enrique Peña Nieto, asuntos vinculados con la relación política bilateral, la seguridad, la economía, la cultura así como la educación, ciencia y tecnología2. Algunos eventos contaron con la presencia de los Ministros de Educación de ambos países, Benoit Hamon y Emilio Chuayffet Chemor y del Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Enrique Cabrero Mendoza.

Entre las actividades organizadas, destacó la Semana Franco Mexicana sobre la Educación Superior y la Investigación, en cuyo marco rectores, presidentes de universidades francesas y responsables de la cooperación internacional efectuaron una misión del 7 al 10 de abril, realizando visitas a instituciones mexicanas en Yucatán, Jalisco y Nuevo León3. Un Simposio sobre educación superior y ciencia fue celebrado el 10 de abril en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El 11 de abril, los presidentes de ambos países inauguraron el campus aeronáutico franco-mexicano en la Universidad Aeronáutica de Querétaro. Adicionalmente, representantes de universidades y autoridades firmaron treinta convenios marco, generales o bien específicos, memorándum de entendimiento y cartas de intención en materia de cooperación académica, lingüística y científica4. Esos resultados fueron presentados como precursores de una etapa de robustecimiento y reestructuración de los intercambios entre dos países que han compartido una historia de connivencias intelectuales, desde hace siglos.

Los resultados alcanzados son importantes en términos de lo que dejan augurar. Anuncian en efecto una probable intensificación de los intercambios estudiantiles. En doctorado, el CONACYT, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Desarrollo Internacional y el establecimiento público Campus France firmaron un convenio de cooperación abocado a triplicar el número de becarios mexicanos del CONACYT que estudiarán en Francia este nivel5, siendo la cifra de nuevos becarios que alcanzar en 2018 la de 150 por año. La primera convocatoria para ese programa fue publicada el 11 de abril. Igualmente, la SEP y el Ministerio francés de Educación Nacional, Educación Superior e Investigación Superior e Investigación se comprometieron a ejecutar el programa de becas denominado. "Posgrado México Francia" que permitirá a 20 estudiantes mexicanos estudiar en Francia. De manera específica, el CONACYT firmó un acuerdo con la Fundación Nacional de Ciencias Políticas y el Instituto de Estudios Políticos de París para otorgar becas a mexicanos en masters profesionales o de investigación y doctorado.

Los títulos de los acuerdos, por su parte, dejan traslucir propuestas claves para mejorar y actualizar los instrumentos de la cooperación bilateral, después de un ciclo de cooperación universitaria establecido hace más de dos décadas y que acarreó, con el correr del tiempo, cierta erosión en la atractividad de los programas. Esos acuerdos de nueva generación no sólo identifican áreas temáticas prioritarias para la cooperación académica y científica, como es tradicional; definen asimismo nuevos ámbitos, actores y fórmulas para sustentarla.

Entre los más interesantes, en lo que concierne los dispositivos, sobresalen los concernientes a la apertura de centros de formación profesional, de nivel superior, en las áreas de la aeronáutica, pesca y energía y de capacitación en petróleo y gas.

En relación a los actores, el memorándum de entendimiento entre una red regional de universidades francesas, como la de la Comunidad de Languedoc-Rousillon y el CONACYT, con motivo de la movilidad estudiantil y del establecimiento de lazos de cooperación científica, connota el interés de instituciones de mediana talla en Francia para reforzar su colaboración internacional. La suscripción de acuerdos por parte de las Universidades de Tamaulipas o Tabasco corrobora, coincidentemente, esa diversificación de los actores institucionales interesados por el lado de México. Algunos otros acuerdos de cooperación, por su parte, involucran de manera central a sectores empresariales, revelando una propensión de grupos industriales en participar en programas de formación de profesionistas y técnicos, susceptibles de ser reclutados en sus filiales deslocalizadas.

Con respecto de los nichos de acción, el acuerdo entre la SEP y el Ministerio Francés de Educación Nacional para instalar un sistema de comunidades digitales de aprendizaje demuestra la continuidad de la política de la SEP orientada a brindar oportunidades de educación universitaria a distancia.

En términos generales, finalmente, sobresale el anuncio de un acuerdo entre la UNAM y la Academia de París para favorecer programas de cooperación entre Francia y México y albergar una oficina de representación de la UNAM en Europa, conforme con una estrategia de desterritorialización de los servicios de enseñanza e investigación y de diplomacia cultural.

Además, para intentar resolver los disfuncionamientos relativos a la transferencia y revalidación de los créditos y grados y agilizar la capitalización de las ventajas académicas asociadas a la movilidad, Francia y México firmaron un acuerdo de reconocimiento de grados y regularon los procedimientos de transferencia de grados, periodos de estudio y títulos entre ambos países6. Además de atender un tema de actualidad en la región7, el acuerdo circunscribió su ámbito de competencia a la esfera educativa (continuación de estudios) dejando, como es la tendencia global, la certificación profesional bajo la responsabilidad de los organismos competentes en cada país. Precisó asimismo las condiciones de ingreso de los estudiantes en situación de movilidad internacional en el sistema huésped.

Más allá de esos logros, un repaso a las conclusiones presentadas en las mesas redondas durante el Simposio Franco- Mexicano y a las cifras vertidas por los interventores indican asuntos pendientes de atender para concretar una agenda eficiente que guíe a futuro la colaboración bilateral. Uno consiste en robustecer la oferta de co-grados, considerando que los amparados por convenios son apenas 48. En comparación, un estudio reciente, contratado por el IESALC de la UNESCO y el Observatorio sobre Movilidades Académicas y Científicas (OBSMAC) registra que, en Colombia, el número alcanza 798. Considerando la expansión de la oferta de programas de licenciatura y posgrado y el número de los acreditados en México, instalar un mayor número de programas compartidos, bajo distintas modalidades de organización, debería constituir un eje rector de la colaboración bilateral, en torno a prioridades concertadas por nivel educativo, sector de instituciones y áreas. Incluso, las condiciones de reconocimiento de esos títulos deberían ser reguladas en forma más detallada que la asentada en el artículo VII "Diplomas en conjunto" del acuerdo de reconocimiento mutuo antes mencionado.

El tema de los programas de fomento a proyectos bilaterales de investigación merecería asimismo una reflexión a profundidad9. Un análisis de las herramientas vigentes indica que están dirigidas a los dos extremos de la cadena de cooperación, a saber proyectos semilla, con financiamientos bajos, focalizados a una sola actividad (por ejemplo, ECOS, con recursos reducidos para la movilidad) y proyectos macro, con un montaje complejo, recursos altos y selectividad fuerte: entre 2009 y 2012 sólo 19 proyectos ANR-CONACYT, de ese tipo, fueron financiados sobre 116 presentados10. Sería indispensable instalar programas "intermedios" que apoyen las distintas actividades vinculadas con la investigación (movilidad, publicaciones, equipos, reclutamiento de postdoc, diseño de programas compartidos, etcétera) entre dos equipos en forma flexible, según necesidades argumentadas, para favorecer un escalonamiento progresivo de las colaboraciones académicas, su permanencia y su evolución. De los 500 convenios de colaboración, de los 600 proyectos de investigación mencionados por los ponentes ¿cuántos son puntuales y finitos, debido a la insuficiencia de respaldos ad hoc, que les permitan consolidarse no en función de lógicas burocrático-administrativas sino de dinámicas graduales de maduración intelectual y consolidación de habilidades para el trabajo disciplinario, en entornos interculturales?

Así, es imprescindible elaborar una hoja de ruta para no sólo impulsar la cooperación bilateral sino ubicarla ante propuestas concurrentes de colaboración bilateral, en una coyuntura delicada de transición y evolución rápida de la cooperación internacional. En efecto, si bien la circulación de recursos humanos y de conocimientos científicos y técnicos entre México y Francia es relativamente importante e institucionalizada, no hay que olvidar que, más allá de las afinidades electivas y de las tradiciones, la cooperación se ha vuelto una arena competida, en donde algunos jugadores están mejorando sus posicionamientos suplantando los demás. Alemania o, en menor medida, Suecia han desplegado capacidades de asociación estratégica que les han permitido situarse como contrapartes de México de creciente importancia, en los pasados años.

Adicionalmente, el presidente Barak Obama y el presidente Peña Nieto anunciaron, el 2 de Mayo 2013, durante la visita de Estado del primero a México, la puesta en marcha del Foro Bilateral sobre Educación Superior, Innovación e Investigación (FOBESII), para promover el desarrollo económico de México y los Estados Unidos y transformar a América del Norte en una región del conocimiento. En septiembre 2013, el grupo mexicano de consulta del FOBESII publicó el documento titulado "Proyecta 100 000 hacia una región del conocimiento". Asentó allí que las metas principales eran incrementar la movilidad académica y estudiantil en licenciatura y posgrado y crear redes de conocimientos, consorcios y proyectos universidades y empresas. Presentó la estrategia 100+50 de movilidad, que pretende mover a 100 000 estudiantes y académicos mexicanos a Estados Unidos y 50 000 estadounidenses a México, en 201811.

De alcanzar esas cifras, el FOBESII incrementará significativamente el peso de por sí acentuado de Estados Unidos como el socio preferente y dominante de México. Si bien Francia no puede competir en términos cuantitativos con las propuestas estadounidenses, el protagonismo de otros ofertantes europeos de cooperación internacional debería orillar a las autoridades del sector a emprender una auto-reflexión crítica. Urge que valoren los plus que la cooperación francesa está en condiciones de brindar a sus socios y maximicen sus ventajas competitivas en lo que refiere a acciones con potencial innovador: podrían, por ejemplo, propiciar la transferencia de sus expertises, técnicas y sociales, en torno a los campus de proximidad y los nuevos establecimientos de educación superior que instaló México, conforme con proyectos propios de construcción de una "sociedad innovadora, integrativa y adaptativa" y de ciudades del saber.

En suma, pese a los primeros resultados, varias tareas quedan pendientes. Unas son de orden conceptual y prospectivo: versan sobre la definición de perfiles estratégicos para la cooperación bilateral, como lo señalamos previamente. Otras son operativas: tienen que ver con el uso óptimo de los dispositivos existentes de acompañamiento y fomento a la cooperación bilateral universitaria (como la Casa Universitaria Franco-Mexicana en Toulouse12 pronta a festejar su primera década de funcionamiento) y con la constitución de comités técnicos franco mexicanos de acompañamiento y seguimiento de los programas de trabajo convenidos, de sus avances reales y de sus límites.

El presidente Hollande invitó al presidente Peña Nieto a realizar una visita de Estado a Francia en 2015. Es probable que esa visita sea la ocasión de apuntalar el recién arrancado proceso de revisión y consolidación de la colaboración universitaria y científica bilateral. Con base en la noción clave de reciprocidad entre socios, brindará la posibilidad de redondear proyectos específicos arraigados en fortalezas, complementariedades y necesidades mutuas. Para sacar el mayor provecho de esa segunda "oportunidad", es necesario fraguar propuestas concretas e innovadoras para la siguiente ronda de negociaciones.

 

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Notas al pie

1 Sylvie Didou Aupetit es investigadora de tiempo completo en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (CINVESTAV). Es titular de la Cátedra UNESCO-Cinvestav sobre Aseguramiento de calidad y nuevos proveedores de Educación Superior en América Latina y coordinadora del OBSMAC.
2 http://www.ambafrance-mx.org/Declaracion-conjunta-de-los
3 http://www.mexique.campusfrance.org/node/290744
4 http://www.mexique.campusfrance.org/node/290661
5Son actualmente 155 becarios CONACYT inscritos en programas de doctorado en Francia (Tagueña Parga, http://www.mexique.campusfrance.org/sites/locaux/files/mexique/page/290745/3%20Simposio_franco_mexicano.pdf}.
6http://www.mexique.campusfrance.org/sites/locaux/files/mexique/page/290745/Accuerdo%20Reconocimiento%20080414_esp.pdf
7 El IESALC de la UNESCO está coordinando en América Latina una labor de revisión del Convenio de la UNESCO sobre esos temas.
8 Henao Kelly en Didou Sylvie y Fazio Carina Marisa, Co-grados, titulaciones múltiples y carreras compartidas en América Latina: un estado del arte exploratorio en Argentina, Colombia y Ecuador. Por publicar (IESALC_UNESCO, 2014)
9 http://www.ambafrance-mx.org/Francia-y-Mexico-refuerzan-su,7612
10http://www.mexique.campusfrance.org/sites/locaux/files/mexique/page/290745/Vodjdani%20ANR%20Mexique%20Avril%202014.pdf
11 http://www.foroconsultivo.org.mx/libros_editados/fobesii_esp.pdf
12 http://www.univ-toulouse.fr/universite/organisation/maison-universitaire-franco-mexicaine

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