Vinculaciones en red con la emigración altamente calificada: percepción de costarricenses en el extranjero.

 

luis munoz

 

Luis Muñoz Varela1

Instituto de Investigaciones en Educación (INIE)

Universidad de Costa Rica, Octubre 2014

 

 

Introducción

La emigración de personas con altas calificaciones académicas y profesionales constituye un acontecimiento que, desde mediados del siglo XX, generó una preocupación reiterada, tanto para autoridades de gobierno como para distintos organismos internacionales y otros actores institucionales.

De manera tradicional, la emigración altamente calificada ha sido conceptuada como “fuga de cerebros”, dando a entender con esta expresión que de lo que se trata es de una situación en la que hay quienes pierden (los países de origen) y quienes ganan (los países receptores o de destino). La expresión, en consecuencia, refiere a las repercusiones negativas que acarrean “los desbalances de los flujos internacionales de la mano de obra altamente calificada entre países menos y más desarrollados…” (Didou, 2009, p. 25).

En el presente, conforme la así denominada “economía basada en el conocimiento” (Proyecto Estrategia Siglo XXI, 2006, p. 23) ha ido incrementándose e instituyendo sus determinaciones en los distintos países del mundo, la movilidad transfronteriza y la emigración de personas con altas calificaciones también se ha intensificado, sobre todo desde los países del Sur hacia los del Norte. En la óptica de la CEPAL/SEGIB (2008): “(…) en un contexto de economías abiertas la movilidad de talentos y el intercambio de personal especializado son elementos que están cobrando una relevancia cada vez mayor.” (p. 34).

Ese incremento de la migración de personas altamente calificadas se expresa como resultado de “la movilidad de «cerebros» en el marco de la globalización e internacionalización de los mercados, las llamadas ventajas competitivas y la centralidad del conocimiento en ese proceso.” (García de Fanelli, 2008, p. 112). Al respecto, señala Balán (2009): “Varios autores han subrayado la convergencia de las políticas de apertura de los mercados de trabajo calificado y la competencia internacional por talentos durante las últimas dos décadas.” (p. 75).

En Costa Rica, en 2006, el Proyecto Estrategia Siglo XXI propuso crear un “Programa de Repatriación de científicos y tecnólogos costarricenses especialistas en áreas prioritarias para el país, mediante el establecimiento de condiciones apropiadas.” (Proyecto Estrategia Siglo XXI, 2006, p. 59). A esa propuesta, se agregó además una indicación acerca de la necesidad de que el país contara “con un sistema de incentivos académicos, económicos y técnicos para la reinserción adecuada de investigadores y evitar la fuga de cerebros.” (p. 61). Un lustro después, en 2011, el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011/2014, incluyó la siguiente declaración: “Apoyar el establecimiento de una red virtual que vincule a científicos e ingenieros costarricenses residentes en el exterior, para fortalecer el medio científico y productivo nacional (RED TICOTAL).” (Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2011, p. 75).

De manera similar a como ha venido ocurriendo en muy distintos países, en Costa Rica, los tomadores de decisión han enunciado la creación de programas y mecanismos específicos para contactar y establecer relaciones con quienes forman parte de la emigración nacional altamente calificada. Las acciones emprendidas han conducido de momento al avance que representa la creación de la Red TICOTAL de la Academia Nacional de Ciencias (ANC), cuyo lanzamiento oficial tuvo lugar en noviembre de 2012.

Teniendo en cuenta que, en Costa Rica, las iniciativas impulsadas son bastante recientes, cabría decir al respecto que, a la fecha, la magnitud y la proporción de la emigración costarricense altamente calificada es difícil de calcular. Salvo el registro que tiene en desarrollo la Red TICOTAL en su base de datos (http://ticotal.cr/), no se dispone de una información que pudiera servir para conocer cuál es la situación existente, darle seguimiento y establecer mecanismos de comunicación y de intercambio con quienes integran dicha emigración.

Este breve artículo tiene por finalidad ofrecer algunos resultados de una pequeña encuesta aplicada a inicios de 2013 a 145 personas que, a esa fecha, integraban la base de datos de la Red TICOTAL. La encuesta fue contestada por 64 personas y la misma fue descrita en un artículo precedente2, publicado en las páginas Web del Observatorio Nacional Temático (OBNAT) de Costa Rica3 y del Observatorio sobre Movilidades Académicas y Científicas (OBSMAC) del IESALC/UNESCO. Los resultados que aquí se ofrecen corresponden a las respuestas obtenidas para el último aspecto considerado en la encuesta: “acciones que considerarían necesario y pertinente desarrollar para constituir redes de intercambio de información y para compartir conocimientos entre colegas suyos que se encuentran en Costa Rica y quienes residen en el exterior.”

 

Vinculaciones institucionales en red con la emigración altamente calificada

 

Más allá del ya mencionado concepto de “fuga de cerebros”, la cuestión de la emigración altamente calificada se ha venido planteando desde hace algún tiempo con base en nuevas premisas y perspectivas. Por una parte, la globalización económica generó nuevas modalidades de movilidad transfronteriza de las personas con altas calificaciones académicas y profesionales, intensificando y diversificando los flujos migratorios. Por la otra, las plataformas virtuales de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) propiciaron la flexibilización y facilitaron el desarrollo de las comunicaciones y los intercambios, lo mismo que el establecimiento de colaboraciones articuladas en red.

La creación de redes de carácter colaborativo con la emigración altamente calificada es ya un acontecimiento de varios años atrás. Desde finales de la década de 1990, en el mundo, se contabilizaba la existencia de “41 redes de intercambio de conocimientos integradas por expatriados”, en las que participaban emigrantes de 30 países distintos. (Pellegrino, s.f., p. 6). Para ese mismo momento, en América Latina, existían ya 7 de esas redes, en Argentina, Colombia, El Salvador, Perú, Uruguay y Venezuela. (Pellegrino, s.f., p. 6; Didou, 2009, p. 47).

Costa Rica, tal como ya se mencionó, viene a ser uno de los países de América Latina que muestra un mayor rezago en el desarrollo de tal tipo de iniciativas. En 2011, la directriz de política pública incluida en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011/2104, referida a la creación de la Red TICOTAL, señalaba lo siguiente:

 Deben crearse redes de cooperación que permitan la formulación y ejecución compartida de proyectos entre colegas residentes en el exterior y en Costa Rica. Asimismo, otra línea de acción específica la constituye la de apoyar la participación de investigadores en eventos científicos, así como la organización de dichos eventos en el país. (Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2011, p. 75).

La creación de redes científicas, académicas y de profesionales, hoy adquiere un interés cada vez mayor. Esas iniciativas son promovidas especialmente por las instituciones que tienen a su cargo la ejecución de la política pública de investigación, ciencia y tecnología. Se busca con ellas dar seguimiento y establecer comunicaciones flexibles y dinámicas con las personas que integran la emigración altamente calificada, a la vez que propiciar espacios para que dicha población colabore en diversas actividades: congresos, pasantías, capacitaciones, proyectos.

De la misma manera, además, las redes de vinculación con la emigración altamente calificada representan instancias de organización para ampliar relaciones institucionales, interinstitucionales e internacionales y para integrar esfuerzos y atender de manera conjunta, colaborativa y solidaria, necesidades y problemáticas compartidas por distintos países, aun cuando en cada uno de ellos se expresen con sus propias y específicas particularidades.

En razón de lo anterior, ya no parece ser pertinente ni apropiado, por ejemplo, que se plantee la estrategia de la “repatriación”, como la forma por excelencia de recuperar las competencias académicas y profesionales emigradas. Antes que de una recuperación física de dichas competencias, lo que se pretende ahora es hacer una recuperación a distancia y en red. Dos razones básicas se aducen para ello. En primer lugar, según lo que la investigación especializada ha podido constatar, las estrategias de “repatriación” han desembocado por lo general en resultados muy poco fructíferos y en iniciativas más bien un poco frustradas (Tejada y Bolay, 2005, p. 7). En segundo lugar, en la actualidad, con el acceso a las plataformas virtuales de las TIC, se pueden establecer modalidades de comunicación y de intercambio menos costosas y que, a su vez, suministren la posibilidad de aprovechar las competencias académicas y profesionales emigradas, sin que la repatriación sea en última instancia una necesidad imperiosa.

Puesto que la globalización y los avances tecnológicos han impulsado nuevas maneras de contribuir “a distancia”, el reto es encontrar formas óptimas para involucrar al capital humano emigrado en el progreso científico y socioeconómico de los países en desarrollo. (Tejada, 2012, p. 67).

Desde luego, eso no descarta la realización de actividades de carácter presencial: encuentros, congresos, pasantías para investigación y docencia, capacitaciones y otras actividades. Y la política pública y los sistemas nacionales de ciencia y tecnología requieren incorporar las correspondientes disposiciones presupuestarias que permitan atender y llevar a cabo estas diversas actividades.

Es importante mencionar que el 39% de los 64 informantes señala que no tienen planeado regresar a Costa Rica. Por su parte, una proporción idéntica a la anterior indica que sí lo va a hacer, en el corto o en el mediano plazo. Entretanto, otros señalan que sí regresarían al país, dependiendo de las condiciones y oportunidades que tengan para su desarrollo personal y profesional (9,37%). En menores proporciones, algunos mencionaron que regresarían “eventualmente” (6,25%) pero que todavía no tienen planes concretos (4,68%).

Las percepciones de costarricenses en el extranjero

En general, quienes respondieron la encuesta consideran como importante el desarrollo de iniciativas institucionales para establecer relaciones de comunicación e intercambio con las personas integrantes de la emigración altamente calificada, que favorezcan la vinculación entre ellas y con sus colegas en el país. Estiman que eso puede ser beneficioso, no solo para el país sino también para los propios emigrados. Sin embargo, subrayan, hasta el presente, no perciben que exista aun en Costa Rica un interés gubernamental e institucional claro en tal sentido. En todo caso, señalan que las vinculaciones establecidas no han llegado a ser todavía lo suficientemente visibles: se han caracterizado por ser esporádicas y carecen todavía de una adecuada organización institucional y programática.

A la pregunta de si conocían la existencia de algún grupo o red académica en Costa Rica, el 59% de los que respondieron dijeron que no. Una proporción de 53% indicó que, por propia iniciativa, mantienen alguna relación informal con colegas en Costa Rica. Por otra parte, un 90% dijo desconocer la existencia de alguna red de costarricenses en el país donde actualmente residen. El restante 10% menciona que la única red de que tienen conocimiento es la recién creada Red TICOTAL.

Respecto de la posibilidad de impulsar iniciativas en red para instaurar vinculaciones, en general, los informantes coinciden en que esa puede llegar a ser una opción factible y promisoria, pero señalan que es necesario analizar y clarificar cuáles son las acciones planteadas y sus condiciones de operación. Las redes han generado un interés creciente durante los últimos años, como lo corroboraron las políticas y los esfuerzos institucionales de los países para instituir relaciones con quienes integran las emigraciones altamente calificadas. No obstante, los encuestados advierten que quizás no sea lo más apropiado crear una red tan solo porque parezca constituir una buena opción. Una red sólo resulta fructífera, si alcanza a ser efectivamente significativa, en razón de las finalidades y los intereses de los grupos académicos y de los demás distintos actores que puedan estar involucrados en la iniciativa. Esta es una condición insoslayable que siempre deberá ser tomada en cuenta y cumplirse a plena cabalidad.

Las personas informantes estiman, asimismo, que tampoco pareciera existir mayor posibilidad de que una red pueda lograr avances, en la medida que no exista una segura base institucional que garantice la sustentación material, logística y de gestión de sus proyectos y actividades. Por su propia naturaleza, una red debe tener además una composición interinstitucional y, en el caso de las migraciones altamente calificadas, desde luego, también internacional.

De conformidad con la percepción expresada por las personas que respondieron la encuesta, el núcleo de sustentación de una red lo otorga precisamente la solidez de pertinencia de la temática específica de que en cada caso se trate. Según se indica en las respuestas, para ser pertinentes, significativas y sustentables, las relaciones a establecer en red deben estar provistas de un adecuado balance entre finalidades, organización y cursos de acción. “La gente quiere aprender, compartir, pero también tener impacto en un período corto o mediano”, señala un joven matemático costarricense que labora en una universidad de Bélgica.

Se hace también la observación de que la creación de una red involucra, por lo general, una tarea prolongada, que implica empezar por hacer diversas actividades en las que se realice la presentación de propuestas y se intercambien valoraciones y criterios acerca de su pertinencia. Esas acciones tienen que organizarse en interacción con los actores interesados en el desarrollo de la iniciativa de que se trate.

En tal sentido, se subraya, no se debería proponer ni lanzar un programa completo, sin antes haber comprobado la magnitud del interés y la pertinencia que la temática específica planteada tiene para los distintos actores participantes. En ello, de paso, subyace también la importante cuestión de la disposición financiera que una red requiere para desarrollarse y operar.

Se plantea, asimismo, que al no haber existido todavía en Costa Rica acciones abocadas a vincularse institucionalmente con la emigración altamente calificada, un primer paso necesario sería agendar actividades de encuentro presencial, para conocer lo que cada cual está haciendo y, a la vez, identificar los intereses que puedan existir en común. Estas actividades iniciales sirven también para definir cuál va a ser la modalidad de gestión y de funcionamiento de la red. Es necesario hacer una planificación adecuada, a fin de garantizar la mayor consistencia posible de vinculación, gestión y ejecución de las actividades de la red. La compatibilidad de agendas y de tiempos distintos es algo que la planificación debe tomar en cuenta, a fin de que la red no vaya a fracasar por la irrupción de desfases o de desarmonización en ese sentido.

Según se señala también, hay que atender la necesidad de contar con personal capacitado para hacerse cargo de la gestión de la red. Se requiere personal que posea, en especial, dominio de conocimiento en aspectos de funcionamiento y operación de plataformas virtuales, formulación de planes y proyectos, familiaridad con las temáticas específicas en las que están involucrados los participantes en la red. Esto hace también necesario, a fin de dar su sustentabilidad a la red, que ella tenga establecida una base oficial de operación en alguna institución determinada.

Los informantes advirtieron también que son muy variadas las acciones que en el marco de una red es factible desarrollar. Una de ellas consiste en organizar proyectos de investigación de manera conjunta entre las universidades de Costa Rica y las universidades e instituciones de investigación del extranjero, cuyos resultados pueden aportar beneficios importantes para todas las partes involucradas. En lo que a Costa Rica concierne, tantos los grupos de investigación locales como la comunidad estudiantil universitaria podrían contar de esa manera con una oportunidad para ampliar las posibilidades de acceso a estancias y capacitaciones en laboratorios del extranjero muy bien equipados, en los que podrían interactuar con colectividades científicas y de investigación de frontera altamente consolidadas.

Cabe mencionar que, en las respuestas obtenidas, la iniciativa de TICOTAL aparece valorada de manera muy positiva. Se considera que la base de datos creada por TICOTAL viene a ser una herramienta que favorece la comunicación entre las personas integrantes de la emigración nacional altamente calificada. “Los grupos como TICOTAL son una muy buena idea”, señala  un estudiante costarricense que realiza sus estudios de doctorado en Italia.

Las acciones a emprender, sin embargo, deben ser desarrolladas desde la propia Costa Rica y contar con una organización institucional adecuada, sobre todo en aspectos tales como la financiación, la programación de actividades de encuentro para la definición de proyectos a desarrollar en conjunto con instituciones y grupos académicos y de investigación en el país, estrategias y mecanismos de comunicación institucionalizados que favorezcan y aseguren el intercambio flexible y continuo de información (plataformas virtuales interactivas, por ejemplo).

Cabe decir que, en Costa Rica, además de que es todavía bastante preliminar la preocupación expresada en las políticas públicas por establecer relaciones e impulsar la apertura de espacios de colaboración con participación de las personas integrantes de emigración nacional altamente calificada, parece hacer falta también el desarrollo de una perspectiva que vaya más allá de la de la repatriación.

Según varias de las respuestas obtenidas, en Costa Rica, es preciso organizar reuniones y encuentros para definir áreas y temáticas específicas de interés común, posibles modalidades de trabajo e identificación de fuentes de financiación para impulsar el desarrollo de las acciones que se acuerden. En tal sentido, por consiguiente, parece necesario que los primeros eventos de encuentro y de intercambio tengan como finalidad elaborar propuestas conducentes a incidir en las políticas públicas del país. A tal efecto, es importante que las autoridades de gobierno y de las distintas instituciones interesadas propicien la facilitación de fondos para realizar dichos primeros encuentros de diagnóstico, análisis e identificación de intereses comunes.

En términos generales, en Costa Rica, se requiere institucionalizar la investigación y levantar información sistemática que permita conocer la situación de la emigración nacional altamente calificada. Es prioritario articular esfuerzos institucionales entre las instituciones del Estado a cargo de las políticas públicas y la gestión del sistema nacional de ciencia y tecnología y otras instituciones, tales como, por ejemplo, las universidades públicas del país. Las vías de acción son diversas y complementarias. De una parte, la iniciativa de la Red TICOTAL ha empezado por instalar espacios de comunicación virtual, lo cual viene a representar un primer avance significativo. De otra parte, se requeriría programar reuniones iniciales con participación de las distintas instituciones, a fin de definir líneas de trabajo y acordar también una coordinación interinstitucional que se haga cargo de ponerlas en ejecución.

La coordinación interinstitucional que se establezca ha de trabajar con la mayor flexibilidad posible. Debe crearse un sistema nacional de vinculación con líneas de trabajo y propuestas bien definidas, en distintos sentidos. De una parte, las acciones que se decida impulsar tendrán su marco de referencia básico en la política pública nacional en materia de ciencia y tecnología. No está de más decir que es de especial importancia que dicha política pública esté basada en una visión integral del desarrollo del país. Hoy día no existe ningún sector ni área del desarrollo de los países que no requiera de la ciencia y la tecnología.

Las acciones a desarrollar deben ser también organizadas de manera sistémica y armónica. Esto no significa que deba ponérsele barreras al desarrollo de la libre iniciativa de los grupos interesados en trabajar en temáticas específicas. La coordinación interinstitucional debe constituirse en una plataforma de apoyo, habilitada con los recursos financieros necesarios, con una adecuada capacidad de gestión y, asimismo, con las competencias que se requieren para armonizar los intereses específicos con los lineamientos generales de la política pública.

 

 

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Notas al pie.

[1]  Instituto de Investigación en Educación (INIE), Universidad de Costa Rica. Septiembre de 2014. C.e.:  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .

[2] Emigración de costarricenses con altas calificaciones académicas y profesionales.

[3] Observatorio de la Educación Nacional y Regional, Instituto de Investigación en Educación (INIE), Universidad de Costa Rica: http://observatorio.inie.ucr.ac.cr/obnat.

 

 

Referencias bibliográficas

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Biografía

 

Luis Muñoz Varela labora en el Instituto de Investigación en Educación (INIE) de la Universidad de Costa Rica. Es Licenciado en Filosofía (Universidad de Costa Rica) y Maestro en Ciencias en la Especialidad de Investigaciones Educativas (Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV, México). Se dedica a realizar investigación en diversos temas de la educación superior. Actualmente tiene a su cargo la coordinación del Observatorio Nacional Temático (OBNAT) de Costa Rica, que tiene su sede en el INIE de la UCR.

 

 

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