Una mirada a los Cuadernos Semestrales. Estados Unidos: perspectiva latinoamericana del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) (1977-1988).*

juan jesus moralesJuan Jesús Morales Martín.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

15 de diciembre de 2014

 

Aprovechando el marco de celebraciones del 40 aniversario del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) considero que es pertinente y necesario prestar atención a una de las iniciativas más transcendentales de esta institución mexicana en lo que se refiere a la circulación del conocimiento y al establecimiento de redes de cooperación y movilidad académica interamericanas.1 Me refiero en concreto a la revista Cuadernos Semestrales. Estados Unidos: perspectiva latinoamericana, cuyo primer número apareció en México D.F. en abril de 1977 y el último en diciembre de 1988.

Esta publicación nació impulsada por un puñado de exiliados latinoamericanos que encontraron la estimable ayuda y colaboración de sus colegas mexicanos. Concretamente Cuadernos Semestrales vio la luz como resultado del esfuerzo sostenido del “Proyecto Estados Unidos” del CIDE, iniciado en 1975 por los chilenos Fernando Fajnzylber y Luis Maira y el mexicano Bernardo Sepúlveda dentro del área de estudios internacionales (Tenorio, 2009: 107-108). En agosto de 1976, estos autores habían iniciado la edición de una carta informativa mensual titulada Estados Unidos: perspectiva latinoamericana, que fungió como antecesora de los Cuadernos Semestrales, si bien ambas publicaciones convivirían en el tiempo.2 En abril de 1979, el proyecto tomaría cuerpo con la creación del Instituto de Estados Unidos, primera institución de este tipo en América Latina, la cual estaría activa hasta 1990, momento en el que quedó fundido con la división de Estudios Internacionales del CIDE.3

El caso es que Cuadernos Semestrales funcionó como órgano expresivo de las inquietudes compartidas por una serie de académicos mexicanos y latinoamericanos a la hora de examinar los principales temas de la economía, la política exterior y el proceso político interno norteamericano y sus repercusiones e impactos en la realidad económica, social y política de América Latina. A los ya mencionados Fernando  Fajnzylber, Luis Maira y Bernardo Sepúlveda, otros nombres que desfilaron por el Instituto de Estados Unidos del CIDE, y quienes también se ocuparon de las tareas editoriales de la revista, fueron Roberto Bouzas, Víctor Godínez, José Miguel Insulza, Olga Pellicer, Carlos Rico Ferrat, María Isabel Sen, Priscila Sosa o Jesús Velasco.4

Para profundizar en la trayectoria de esta revista, conviene comenzar prestando atención a los objetivos de sus promotores, expresados en el editorial del primer número: “será siempre nuestra inquietud asegurar que nuestra publicación sirva como un foro en el que se dé cabida a interpretaciones diversas y aun contradictorias del fenómeno bajo estudio, o de sus repercusiones para nuestros países”. Para tal fin se ocuparon de “integrar monográficamente tanto contribuciones de especialistas de América Latina y Estados Unidos como documentos escasamente conocidos por los políticos y académicos latinoamericanos en torno de temas cuya comprensión parezca urgentemente necesaria”.5

Efectivamente, a lo largo de 24 números, esta publicación promovió la investigación sobre Estados Unidos y sus relaciones con América Latina a partir de números especiales en los que reunía colaboraciones y artículos de académicos y expertos en torno a una preocupación central. Por supuesto, los investigadores del Instituto de Estados Unidos del CIDE participaron activamente en la revista publicando trabajos, avances de sus investigaciones y reseñas bibliográficas especializadas, incluidas éstas al  final de cada ejemplar y en relación al tema convocante. Cada número contenía también una sección de documentos, compuesta ésta por informes oficiales de los departamentos de Estados Unidos, de sus partidos políticos, organismos y universidades, traducidos la mayoría de ellos por primera vez al español por el personal del Instituto.

Pero conviene recordar, aunque sea sucintamente, la temática de cada uno de esos 24 números publicados de Cuadernos Semestrales, para valorar la contribución de esta revista al intercambio de puntos de vista entre las comunidades académicas y políticas de Estados Unidos y América Latina. De esta forma, el primer número giró alrededor de la pregunta “¿Nuevas relaciones Estados Unidos –América Latina?” (Abril 1977); el segundo y el tercero versaron sobre “La comisión Trilateral” (Mayo 1978); el cuarto se ocupó de las “Relaciones militares entre Estados Unidos y América Latina” (segundo semestre 1978). Los ejemplares 5 y 6 tuvieron como tema a “Carter y América Latina” (primer y segundo semestre de 1979).

Por su parte, los números 7 y 8 se ocuparon de la “Economía política y (la) política económica de la crisis norteamericana (I)” (primer y segundo semestre de 1980). Sobre “La Administración Reagan y los límites de la hegemonía norteamericana” giraron las reflexiones del ejemplar número 9 (primer semestre de 1981). El décimo se ocupó de “La toma de decisiones hacia América Latina” (segundo semestre de 1981) y el onceavo se encargó de valorar “El movimiento obrero norteamericano” (primer semestre de 1982). Sobre “Estados Unidos, Unión Soviética, América Latina” versó el número 12 (segundo semestre de 1982). Mientras que el ejemplar 13 se encargó de la “Política económica y reindustrialización” en Estados Unidos (primer semestre de 1983).

El número 14 se dedicó a “América Latina en el proceso electoral norteamericano de 1984” (segundo semestre de 1983); mientras que los ejemplares 15 y 16 versaron sobre “América Latina – Estados Unidos: la agenda política y la agenda económica” (primer y segundo semestre de 1984). De “Las relaciones interamericanas: crisis y perspectivas” se encargó el número 17 (primer semestre de 1985). Por su parte, el ejemplar 18 tocó el tema de “Europa Occidental – Centroamérica – Estados Unidos” (segundo semestre de 1985). “¿Un nuevo proyecto nacional?” en Estados Unidos se preguntaba el número 19 (primer semestre de 1986). De las relaciones entre “Estados Unidos y México: nuevas visiones, viejos problemas” se ocupó el 20. Los ejemplares 21 y 22 se dedicaron a reflexionar sobre “El debilitamiento de la presidencia Reagan” (primer y segundo semestre de 1987). Los últimos números, el 23 y el 24, debatieron sobre “El Estado benefactor y la herencia social de la administración Reagan” (primer y segundo semestre de 1988).

Este breve repaso temático de la trayectoria de la revista nos permite captar las vicisitudes y el contexto histórico que la rodearon a lo largo de unos años complejos en las relaciones interamericanas. Por ejemplo, el primer número de Cuadernos Semestrales se abría con un halo de esperanza por la llegada de Carter a la presidencia norteamericana en cuanto que ello supusiera “una eventual apertura política en América Latina, auspiciada y promovida desde Estados Unidos”.6 El relevo demócrata en Washington abría la posibilidad del cambio político en la región bajo la premisa de la “democracia viable” frente a las dictaduras militares imperantes.

El viraje conservador del electorado norteamericano en las elecciones de 1980 marcaría, sin embargo, toda una década de ambigüedades y contradicciones en lo que se refiere a la política exterior de Estados Unidos respecto a la región. De hecho, más de diez números de la revista analizaron el impacto de la administración Reagan en América Latina y valoraron el peso que ésta concedió a las concepciones geopolíticas de la Guerra Fría, las que serían justamente el fundamento principal de las intervenciones militares de Estados Unidos en Nicaragua y El Salvador. Al igual, los dos últimos números de Cuadernos Semestrales cierran con un análisis y una evaluación de lo que significó para la propia sociedad norteamericana el proyecto original de la “revolución conservadora” encabezada por Ronald Reagan.

Si repasamos algunos nombres de los colaboradores de Cuadernos Semestrales vemos que esta publicación se convirtió claramente en un nodo nuclear de académicos, científicos sociales y politólogos interesados en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.  En las páginas de la revista, publicaron autores como los de Stanley Aronowitz, León Bendesky, Sergio Bitar, Atilio Borón, Walter Dean Burnham, Noam Chomsky, Agustín Cueva, Theotonio dos Santos, Aldo Ferrer, Nathan Glazer, Xabier Gorostiaga, Seymour Martin Lipset, Abraham Lowenthal, Charles William Maynes, Rafael Menjívar Larín, Carlos Moneta, Heraldo Muñoz, Guillermo O´Donnell, James Petras, Rafael Roncagliolo, John Saxe-Fernández, Kalman Silvert, James Tobin, Edelberto Torres-Rivas, Arthur Vidich, Erik Olin Wright o Andrew Young.

Indudablemente Cuadernos Semestrales fue a lo largo de sus 12 años de existencia una destacada plataforma desde la que se establecieron y vehicularon relaciones académicas y científicas entre América Latina y Estados Unidos, animando, sin duda, las interacciones y las conexiones entre algunos de sus colaboradores. Para comprender estas relaciones cooperativas, es interesante observar que esta publicación dedicó varios de sus números a diversos seminarios y encuentros organizados por el Instituto de Estados Unidos del CIDE. 

Por ejemplo, los números 5 y 6 recogen las ponencias discutidas en un Seminario internacional, celebrado en el CIDE los días 8 y 11 de enero de 1979, en el que se estudiaron “los impactos nacionales de la política de Carter en América Latina”.7 Este encuentro reunió cerca de 50 especialistas latinoamericanos y norteamericanos, participando incluso el encargado para América Latina del Policy Planning Staff del Departamento de Estado, Richard Feinberg. El número 10, por su parte, consta de las ponencias presentadas en otro Seminario Internacional organizado por el CIDE a través de su Instituto de Estudios de Estados Unidos, celebrado entre el 27 de julio y 1 de agosto de 1980 en Guanajuato. En esa ocasión, el tema convocante fue el examen crítico de la “toma de decisiones, las nociones comunes del “interés nacional norteamericano”, y la forma concreta en que opera el proceso de toma de decisiones respecto de América Latina”.8

Entre el 17 y el 21 de septiembre de 1984, el Instituto de Estudios de Estados Unidos del CIDE auspició en México D.F. el seminario “Relaciones América Latina – Estados Unidos en la segunda mitad de los ochenta”, que reunió a académicos, investigadores y profesores procedentes de treinta centros de investigación de la región. El fin fue “realizar un esfuerzo conjunto de diagnóstico acerca del estado actual de las relaciones América Latina-Estados Unidos, y proponer, desde una perspectiva latinoamericana, un marco general de política para orientarlas en el futuro”.9 El material de esta reunión fue publicado en los números 15 y 16 de Cuadernos Semestrales.

Advertimos que las derivaciones de estos encuentros y diálogos sostenidos por esta publicación repercutieron positivamente en la movilidad académica internacional de algunos profesores y estudiantes del Instituto de Estados Unidos del CIDE, así como también en la propia institución mexicana a la hora de establecer redes de cooperación académica y científica con universidades e instituciones norteamericanas como con universidades latinoamericanas y con algunos centros de investigación de Argentina, Brasil y Chile.

Respecto a la movilidad académica internacional de los responsables editoriales de Cuadernos Semestrales, pensamos especialmente en el caso de Carlos Rico Ferrat, quien, entre 1982 y 1986, disfrutó de estancias de investigación o fue profesor invitado en lugares como el Woodrow Wilson Center de Washington, el Center for U. S. Mexican Studies de la Universidad de California en San Diego o la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Estudiantes como Arturo Borja realizarían estancias de formación en instituciones como la Universidad de Duke y profesores como Roberto Bouzas acudirían a centros latinoamericanos como el Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Río de Janeiro, por poner unos ejemplos.

Por lo que concierne a las redes de cooperación académica, el Instituto de Estados Unidos contactó con las principales Universidades de la Ivy League norteamericana  y con instituciones de aquel país dedicadas a los estudios internacionales, como el  The Kellog for International Studies de la Universidad de Notre Dame o el Programa Latinoamericano del Woodrow Wilson Center (Maira, 2009: 163).  Estas interacciones repercutieron en que los más reconocidos expertos sobre las relaciones interamericanas escribieran en los Cuadernos Semestrales y les facilitasen contactos con el Gobierno y el Congreso norteamericanos, y con sus fundaciones filantrópicas para así poder organizar seminarios y jornadas conjuntas tanto en Estados Unidos como en México.10

Además los intercambios formales e informales también fueron frecuentes con miembros  de centros académicos independientes de Argentina, Brasil y Chile, como el CEDES y la FLACSO de Buenos Aires, el CEBRAP de Sao Paulo, o el CIEPLAN y la FLACSO de Santiago de Chile, en unos años marcados en el Cono Sur por las dictaduras militares. Se invitaban a jornadas o seminarios, al igual que los investigadores de estos centros participaron en los Cuadernos Semestrales con artículos y avances de investigaciones. Esta publicación y el mismo Instituto de Estados Unidos prestaron desde México especial atención a las restricciones económicas, sociales y políticas de estos países. No obstante, muchos de sus miembros eran exiliados y estaban expectantes al regreso de las democracias. Y cuando esto sucedió el CIDE tuvo que enfrentarse a una crisis institucional con el retorno a sus países de estos exiliados latinoamericanos. Este hecho repercutió, como ya avanzamos, en la fusión del Instituto de Estados Unidos con la División de Estudios Internacionales y en la desaparición de los Cuadernos Semestrales (Tenorio, 2009: 110).

En todo caso esta revista fue una importante referencia para entender el significado, los matices y los alcances del diálogo interamericano desde una perspectiva comparada y plural. Pues Cuadernos Semestrales permitió evaluar con menor distorsión e insuficiencia las percepciones que sobre Estados Unidos se tenían en México y en América Latina, y viceversa. Al igual que favoreció la estrategia de internacionalización del CIDE a la hora de establecer puentes de papel que vehicularon ideas, relaciones académicas, institucionales y personales a lo largo de todo el hemisferio en un contexto histórico marcado por la crisis económica, social y política.  De modo que todo el valioso material contenido en sus 24 ejemplares sigue siendo hoy día de consulta obligada como génesis de las actuales relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

 

 


 

* La siguiente colaboración es fruto de una estancia postdoctoral en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) de México D.F., disfrutada por el autor durante el mes octubre de 2014, y para la que contó con la supervisión de la Dra. Sylvie Didou Aupetit (DIE-CINVESTAV) y el apoyo de una beca de la AMEXCID /Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México.

 

Notas al pie

 1 La siguiente colaboración es fruto de una estancia postdoctoral en el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV) de México D.F., disfrutada por el autor durante el mes octubre de 2014, y para la que contó con la supervisión de la Dra. Sylvie Didou Aupetit (DIE-CINVESTAV) y el apoyo de una beca de la AMEXCID /Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México.

2 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 1, abril  1977, p. 7.

3 El exilio latinoamericano fue una parte fundamental de los orígenes y del sostenimiento inicial del CIDE a la hora de reforzar disciplinas, incorporar nuevos temas o comandar nuevas aventuras intelectuales, como bien se aprecia con los Cuadernos Semestrales y el Instituto de Estudios de Estados Unidos. De hecho, uno de los elementos que ha distinguido desde entonces a este centro académico mexicano ha sido el de su vocación internacional, aunque en aquel momento estuviese claramente caracterizada por la función de auxiliar y socorrer a profesores, políticos y científicos sociales que escapaban de las dictaduras militares de los países del Cono Sur. Así sucedió, por ejemplo, con los casos de Armando Arancibia (antiguo subsecretario de Economía de Chile), Jorge Barenstein (economista argentino), María Teresa de Conceicao Tavares (economista brasileña que llegaba de la CEPAL de Santiago de Chile), Marcos Kaplan (economista argentino), Samuel Lichtensztejn (rector de la Universidad de la República, Montevideo), Isaac Minian (economista argentino que venía de Naciones Unidas), José Manual Quijano (economista uruguayo), Juan Enrique Vega (subsecretario del MAPU chileno) o Pedro Vuskovic (antiguo ministro de Economía de Salvador Allende) (Tenorio, 2009: 59-61).

4 El Instituto de Estados Unidos fue dirigido entre 1979 y 1984 por Luis Maira, quien fue sucedido después por Carlos Rico Ferrat (director entre 1984 y 1985), y José Miguel Insulza (director entre 1986 y 1990). Precisamente Luis Maira acaba de publicar un libro titulado Aprendizajes del estudio de Estados Unidos, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México D. F., 2014, en el que reflexiona sobre el significado de haber estudiado durante casi 40 años la trayectoria de ese país frente a las naciones latinoamericanas.

5 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 1, abril  1977, p. 7.

6 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 1, abril  1977, p. 10.

7 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 5, primer semestre de  1979, p. 7.

8 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 10, segundo semestre de  1981, p. 13.

9 “Editorial”, Cuadernos Semestrales,  Nº 15, primer semestre de  1984, p. 13.

10 Efectivamente, esta internacionalización del CIDE a partir de su Instituto de Estudios de Estados Unidos y de la revista Cuadernos Semestrales le permitió contactar con fundaciones filantrópicas norteamericanas y así familiarizarse con “el complejo arte de conseguir recursos internacionales,  elaborar solicitudes, hacer reportes de avances y competir con contrapartes académicas de alto nivel en otras partes del mundo” (González, 2009: 213). 

 

 Bibliografía.

GONZÁLEZ, Guadalupe (2009), “La vocación internacional del CIDE: entre la aspiración y la realidad”, en 35 años del CIDE. 1974-2009, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México D. F., 2009, pp. 209-225.

MAIRA, Luis (200), “Estudiar Estados Unidos desde México, en el CIDE”, en 35 años del CIDE. 1974-2009, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México D. F., 2009, pp. 155-170.

TENORIO, Mauricio (2009), “Orígenes del Centro de Investigación y Docencia Económicas, AC.”, en 35 años del CIDE. 1974-2009, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México D. F., 2009, pp. 21- 119.

 

BIOGRAFÍA

Juan Jesús Morales Martín:Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid (2012), con la tesis “José Medina Echavarría: vida y sociología”. Actualmente es becario posdoctoral del CONICET en el Instituto de Ciencias Sociales, Humanas y Ambientales del CCT-Mendoza. Miembro del grupo de investigación “Programa de investigaciones sobre dependencia académica en América Latina” (UNCuyo-CONICET). Áreas de investigación: dependencia académica en América Latina, historia de la sociología latinoamericana, historia de la sociología en lengua castellana, transferencias culturales. Libros destacados: (ed.)Américo Castro(Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2012), (ed.)Juan Francisco Marsal(Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2009), (ed.)Panorama de la sociología contemporánea, de José Medina Echavarría (El Colegio de México, 2008)

 

TPL_BEEZ2_ADDITIONAL_INFORMATION