Canales de reclutamiento, de circulación y de consagración de élites académicas interamericanas alrededor de la Fundación Ford.

juan jesus moralesJuan Jesús Morales Martín 

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16 de Julio de 2015

 

 

En esta colaboración quiero sintetizar algunos hallazgos de la investigación postdoctoral que llevé a cabo entre abril de 2013 y marzo de 2015 en el Instituto de Ciencias Sociales, Humanas y Ambientales del CCT-CONICET Mendoza (Argentina).[1] Esa investigación, que tuvo por título  “Los Latin American Studies en Estados Unidos y los programas de formación de posgrado para latinoamericanos: movilidad, brain drain y dependencia académica. El Woodrow Wilson International Center for Scholars (1968-2010)”, me dio la posibilidad de explorar temas como el auge y la consolidación de los estudios latinoamericanos en Estados Unidos, la internacionalización de las ciencias sociales latinoamericanas y la red interamericana tejida por la Fundación Ford alrededor de estos dos procesos. Precisamente me detuve en señalar cómo se capitalizaron en Estados Unidos las interacciones y los intercambios mantenidos entre los diplomáticos académicos de esa institución filantrópica en América Latina con científicos sociales e instituciones de la región. Pues en el caso práctico y de observación empírica elegido, como fue el Programa Latinoamericano del Wilson Center, inaugurado en Washington en 1977 y dirigido inicialmente por Abraham F. Lowenthal, es evidente la forma en que actúan los canales de reclutamiento, de circulación y de consagración de las élites académicas interamericanas.

Siguiendo el “career-building” de este autor, pudimos ver las relaciones académicas y sociales que gestó en América Latina durante los años 60 como diplomático de la Fundación Ford, avalado por un importante intelectual y también funcionario de esa entidad como fue Kalman Silvert, quien desde 1967 hasta su muerte en 1976 ejerció como Advisor y Director del Programa Latinoamericano de la Fundación Ford (Morse, 1977).  Recordemos aquí que el inicio de ese Programa había comenzado en 1959, bajo el contexto de la Guerra Fría y al calor de la Revolución cubana (Calandra, 2011: 11). La Fundación Ford, en consecuencia, se sumó, como un instrumento diplomático más,  a toda la política de asistencia económica, técnica y científica que Estados Unidos favoreció para la región como respuesta a aquel suceso histórico.

Volviendo con la trayectoria de Lowenthal, este autor se valdría ya en los años 70 de su cartera de contactos una vez dejada la Fundación Ford y de sus posiciones profesionales de prestigio en Estados Unidos, como director del Council on Foreign Relations y como profesor en la Universidad de Princeton, para conseguir socios académicos que le ayudasen a institucionalizar su idea de establecer un programa latinoamericano en aquél país en el que se relacionase el mundo académico con el mundo de la política. Para tal fin fue muy importante el ascendente y la capacidad de convocatoria de Albert O. Hirschman, profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, y quien también fungió como Advisor de la Fundación Ford entre 1976-1979 y luego en 1982 (Adelman, 2013). De hecho fue Hirschman quien ayudó a Lowenthal a dar forma al Programa Latinoamericano del Wilson Center en cuanto a la selección de miembros del primer comité académico. Que apareciesen los nombres de Fernando H. Cardoso y de Guillermo O´Donnell se explica porque ambos eran cercanos a Hirschman y habían trabajado junto a él en Princeton.[2]   A su vez estos nombramientos evidencian el funcionamiento de los canales de cooperación y de reclutamiento de la Fundación Ford, pues tanto Cardoso como O´Donnell habían sido beneficiarios de donaciones de esta institución para poner en marcha centros de investigación en sus países bajo un contexto de autoritarismo.[3]

Demás está decir que la Fundación Ford apoyó con su financiación a Lowenthal para que pusiera en marcha el Programa Latinoamericano del Wilson Center, el cual vino  a trabajar a modo de think tank y a ocupar ese espacio intermedio que representa la academia y la política. Esta iniciativa tuvo en su origen el importante objetivo de apoyar la investigación avanzada sobre América Latina, el Caribe y entre las Américas llevada a cabo por humanistas y científicos sociales, y ayudar así a que la reflexión sobre la región no estuviera limitada a la discusión entre la comunidad académica y que ésta involucrase además a formadores de opinión, a políticos, y a líderes en el proceso de toma de decisiones en todo el hemisferio occidental. Para ello el Programa funciona desde entonces becando a investigadores latinoamericanos, norteamericanos y europeos bajo el objetivo fundamental de que estos “fellows” contribuyan al diseño y al desarrollo de las políticas públicas y sociales en América Latina con sus investigaciones  y con sus productos académicos.[4]

Los becarios disfrutan de una estancia de investigación de un semestre o un año en el mismo Wilson Center..Las becas además conceden todas las facilidades para la investigación sistemática, apoyo financiero internacional y pasantías en instituciones políticas, y en cuerpos gubernamentales de Washington. En el curso académico 1994-1995 se institucionalizó además un “Junior Scholars Training Program”, para investigadores en período de formación y para que realicen estancias de investigación bajo la guía de un profesor-investigador,  elegido por su conocimiento y por su curriculum en el campo de estudio. Entre las obligaciones de los becarios están la elaboración de informes, documentos de trabajo y la organización y participación en coloquios, workshops o conferencias sobre cuestiones relacionadas con sus áreas de interés y en relación a los estudios latinoamericanos en su conjunto (Lowenthal, 1982: 203).

Aquí obviamente no nos vamos a detener en repasar todos los nombres de becarios, todas las actividades realizadas o los libros e informes publicados por este Programa Latinoamericano desde 1977. Si bien queremos realizar una apretada síntesis que ayude a poner  de relieve la importante y decisiva participación de autores latinoamericanos en esta institución norteamericana. Por ejemplo, encontramos a Fernando H. Cardoso interviniendo en el seminario “The Future of Democracy in the Americas”, celebrado el 26 de enero de 1978. Entre el 27 y el 29 de marzo de ese año encontramos a Guillermo O´Donnell participando junto a Abraham F. Lowenthal y otros académicos norteamericanos y latinoamericanos, como José A. Silva Michalena, en el simposio “The United States, U.S. Foreign Policy, and Latin American and Caribbean Regimes”, el cual estaba patrocinado por el Joint Committee on Latin American Studies del Social Science Research Council (SSRC) y el American Council of Learned Societies. A finales de septiembre de 1979 Cardoso y O´Donnell participarían en la “Second Annual Conference for Senior Editors: An Overwiew of U.S.-Latin American Relations: Latin America, the United States and the World of the 1980s”, que contó con la presencia, entre otros, de Zbigniew Brezinski o Robert Pastor.[5]

Años más tarde, en concreto el  29 de junio de 1987, hallamos a Fernando H. Cardoso asistiendo al simposio “U.S.-Brazilian Relations”, en el que compartió con otros académicos y políticos brasileños. Justamente en Sao Paulo se celebró entre el 26 y el 28 de julio de 1988 el seminario “Re-socializing Economics”, el cual reunió a importantes autores de esta trama, como Cardoso y O´ Donnell, con otros destacados académicos, políticos e intelectuales latinoamericanos. Así destacan la presencia, por ejemplo, de Julio Cotler, Florestan Fernandes, Roberto Frenkel, Manuel Moreno Fraginals, Bento Prado Junior, José Serra, Paul Singer y Francisco Weffort. Pero también son visibles en las actividades del Wilson Center otros protagonistas estudiados en mi investigación, como lo es Albert O. Hirschman, quien aparece como ponente en la conferencia “The Origins of U.S. Economic Supremacy in South America”, celebrada el 10 de diciembre de 1979. Al igual que no es menor la presencia de otros destacados funcionarios de la Fundación Ford en América Latina, como Peter Bell, asistiendo en mayo de 1979 al simposio “Supporting Academic Work under Conditions of Political Repression”. O como Jeffrey Puryear, quien asistió en febrero de 1984 a la reunión titulada “The Crisis in Central America”.[6]

Como hemos apuntado, lo que ha caracterizado al Programa Latinoamericano del Wilson Center y le diferencia desde sus orígenes de otros programas de estudios latinoamericanos ha sido la sinergia entre el estudio académico y la opinión política, fungiendo como lugar de encuentro y de discusión entre personas provenientes de las dos Américas. La voz de los latinoamericanos allí ha sido importantísima con numerosos trabajos publicados en sus “Latin American Program Working Paper Series”. Entre los títulos más representativos destacamos, “The “Stabilization Programs” of the International Monetary Fund and Their Internal Impacts During Bureucratic-Authoritarian Periods”, de Roberto Frenkel y Guillermo O´Donnell (Nº 14); “Inflación con recesión: las experiencias de Brasil y Chile”, de Alejandro Foxley (Nº 46); “Notes on the Study of Re-Democratization”, de Bolívar Lamounier (Nº 58); o “Las transformaciones del Estado chileno bajo el régimen militar”, de Pilar Vergara (Nº 75). Encontramos también a Fernando H. Cardoso publicando un trabajo titulado, “The Authoritarian Regime at the Crossroads: The Brazilian Case” (Nº 93); otro documento más de O´Donnell sobre las relaciones interamericanas y el discurso democrático, “The United States, Latin America, Democracy: Variations on a Very Old Theme” (Nº 146 ); y otro trabajo de O Donnell escrito conjuntamente con Francisco Weffort y dedicado a las nuevas democracias latinoamericanas bajo el título de “New Democracies, Which Democracies?”(Nº 198).[7]

La temática general de estas actividades y de estos productos académicos ha estado caracterizada siempre por las contingencias propias de cada período histórico en América Latina y también por las singularidades que irían tomando desde la década de los 80 las relaciones de la región respecto a Estados Unidos. Por supuesto, todo este conocimiento generado ha ido ayudando a su vez a que el Programa Latinoamericano del Wilson Center sea reconocido como uno de los centros norteamericanos más prestigiosos y especializados en el ámbito disciplinario de los Latin American Studies.  De hecho, y valga como pequeño inciso, en abril de 1979 el Programa celebró una seminario titulado, “Latin American Studies in the United States. National Needs and Opportunities”, con conferencias plenarias de Louis W. Goodman, Rose Lee Hayden y G. Michael Riley. De hecho, Goodman publicó un documento de trabajo con título homónimo y que circuló profusamente entre los latinoamericanistas norteamericanos. O, por ejemplo, en 1981 el Programa Latinoamericano patrocinó junto con la Latin American Studies Association (LASA) la conferencia "Latin American Studies in the 1980s” (Lowenthal, 1982: 204). Son breves apuntes, en fin, de cómo este programa fue logrando prestigio y respeto entre los practicantes norteamericanos de la disciplina de los estudios latinoamericanos, convirtiéndose en un foco obligado de visita, de formación, de lugar en el que disfrutar de estancias de investigación y de referencia académica e intelectual por la calidad de sus productos académicos.[8] Y, como estamos viendo, el aporte de los científicos sociales latinoamericanos para tal fin ha sido decisivo.

Precisamente uno de los proyectos más destacados y de relevancia internacional fue el de “Transitions from Authoritarian Rule to Democracy”, comenzado en el año 1979 a partir de la iniciativa de Cardoso y O´Donnell y con el apoyo activo de Hirschman (Lowenthal, 1986: VIII).[9] El objetivo de este proyecto nacía de las esperanzas compartidas de estos autores por la desaparición de los regímenes autoritarios en América Latina. Entre el 25 y 26 de septiembre de ese año se celebró en el Wilson Center un primer seminario, titulado “Prospects for Democracy: Transitions from Authoritarian Rule in Latin America and Latin Europe”, que inauguró formalmente las líneas programáticas y de investigación del proyecto. En esa reunión participaron, además de Cardoso y O´Donnell, el propio Hirschman, más Lowenthal, y toda una serie de importantes científicos sociales y politólogos europeos, latinoamericanos y norteamericanos como Marcelo Cavarozzi, David Collier, Robert Dahl, Richard R. Fagan, Albert Fishlow, Robert R. Kaufman, Bolívar Lamounier, Juan Linz, Barbara Mauger, Adam Przeworski, Philippe Schmitter, Alfred Stepan, y Alexander Wilde.[10] Cardoso al poco tiempo abandonaría la coordinación del proyecto, dejándolo en manos de O´ Donnell, quien no dudó en sumar en estas gestiones directivas a  Philippe Schmitter, de la Universidad de Chicago, y a Laurence Whitehead, de la Universidad de Oxford, en la medida que el proyecto fue creciendo en alcance y complejidad. De hecho, los diversos volúmenes publicados a partir del año 1986 tendrían hondo calado en el debate académico internacional al influir notablemente en los estudios sobre democratización (Mainwaring, 2012: 2).[11]

Más allá de eso, y para concluir, podemos afirmar al hilo de los hallazgos de esta investigación posdoctoral que los científicos sociales de la región, aparte de obtener reconocimiento internacional y prestigio en Estados Unidos a partir de sus ideas, contribuyeron en aquel país a generar espacios académicos especializados sobre los estudios latinoamericanos. De hecho, como se ha comprobado con los orígenes del Programa Latinoamericano del Wilson Center, ésta fue una empresa institucional mancomunada y colectiva entre diferentes actores y miembros de una élite académica interamericana, siendo vital, por supuesto, la experiencia latinoamericana de la Fundación Ford y de sus agentes para establecer redes de contactos y de cooperación entre las dos Américas, como también para constituir los oportunos canales promoción y consagración de académicos. De hecho, es más que frecuente desde entonces que muchos científicos de América Latina disfruten de becas y de estancias de investigación en el Wilson Center, consolidando y reproduciendo un modelo particular de circulación de élites académicas. También, por supuesto, este modelo actúa como canal de renovación y de reemplazo de estas propias élites en Estados Unidos.[12]

Bibliografía.

ADELMAN, Jeremy (2013), Worldly Philosopher: The Odyssey of Albert O. Hirschman. New Jersey, Princeton University Press. 

CALANDRA, Benedetta (2011), “La Ford Foundation y la Guerra Fría cultural”. Americanía, Nº 1, pp. 8-25.

LOWENTHAL, Abraham F. (1986), “Forewords”, en G. O´Donnell y P. Schmitter (eds.), Transitions from Authoritarian Rule. Tentative Conclusions about Uncertain Democracies. Vol. 4. Baltimore, The Johns Hopkins University Press, pp. VII-X.

------------------------------------ (1998), “Reflections”, en The Latin American Program. 20 years of weaving people, policies and perspectives. Washington, Latin American Program, Woodrow Wilson International Center for Scholars, pp. 11-13.

MAINWARING, Scott (2012), “A Tribute to Guillermo O’Donnell”. LASA Forum, Vol. XLIII, Nº 2, pp. 2-3.

MORSE, Richard M. (1977), “Kalman H. Silvert (1921-1976): A Reminiscence”. The Hispanic American Historical Review, Vol. 57, Nº 3, pp. 504-510.  



[1] Esta investigación estuvo enmarcada en el “Programa de Investigaciones sobre Dependencia Académica en América Latina” (PIDAAL) que coordina la Dra. Fernanda Beigel. Algunos avances ya fueron presentados en otra colaboración al OBSMAC: “Dependencia y Movilidad Académica: Los Programas de formación de posgrado para latinoamericanos en Estados Unidos. Avance de Investigación”. http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=3300:dependencia-y-movilidad-academica-los-programas-de-formacion-de-posgrado-para-latinoamericanos-en-estados-unidos-avance-de-investigacion&catid=200:circulacion-de-cientificos-expertos-opinan&Itemid=749&lang=pt

[2] El espíritu de diálogo interamericano caracterizó al primer consejo académico del Programa Latinoamericano, pues de los 9 miembros,  5 de ellos provenían de América Latina. Estos nombres eran los de: Albert Hirschman, fungiendo como presidente; Fernando H. Cardoso, del CEBRAP brasileño; Philippe Schmitter, de la Universidad de Chicago; Leslie Manigat, de la Universidad Simón Bolívar de Caracas; Guillermo O´Donnell, del CEDES de Buenos Aires; Olga Pellicer de Brody, del CIDE mexicano; Ricardo Ffrench Davis, del CIEPLAN chileno; Thomas Skidmore, de la Universidad de Wisconsin; y Karen Spalding, de la  University de Delaware (Lowenthal, 1998: 12).

[3] Nos referimos, en concreto, al Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento (CEBRAP), creado en Sao Paulo en 1969, y cuyo primer director fue Fernando H. Cardoso; y al Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) de Buenos Aires, fundado en 1975, y dirigido por Guillermo O´Donnell.

[4] “Fellowships: Woodrow Wilson International Center for Scholars”, Science, Technology, & Human Values, Vol. 6, Nº 36, 1981, pp. 64-65.

[5] The Latin American Program. 20 years of weaving people, policies and perspectives. Washington: Latin American Program, Woodrow Wilson International Center for Scholars, 1998, pp. 57-58.

[6] The Latin American Program. 20 years of weaving people, policies and perspectives. Washington: Latin American Program, Woodrow Wilson International Center for Scholars, 1998, pp. 58-87

[7] The Latin American Program. 20 years of weaving people, policies and perspectives. Washington: Latin American Program, Woodrow Wilson International Center for Scholars, 1998, pp. 94-106.

[8] Pensemos brevemente que el propio Louis W. Goodman fue director del “Latin America and Caribbean Program” en el Social Science Research Council (después dirigiría incluso el Programa Latinoamericano del Wilson Center para pasar posteriormente a la Universidad de Yale). O que algunos “instititucionalizadores” de los Latin American Studies en varias universidades norteamericanas publicaron en los “Latin American Program Working Papers Series” o participaron activamente en las actividades del Programa Latinoamericano, como Sara Castro-Klarén, quien fundó en 1988 el departamento de Latin American Studies de la John Hopkins University; como Robert Packenham, director del departamento de Latin American Studies de la Universidad de Stanford; o Paul Sigmund, quien fue uno de los impulsores de los Latin American Studies en la Universidad de Princeton.

[9] De hecho, podemos afirmar que “Transitions from Authoritarian Rule to Democracy” fue unas de las primeras investigaciones patrocinadas por el Programa Latinoamericano del Wilson Center. Después han venido muchísimas más pesquisas, las cuales suelen tener como característica fundamental la vinculación de académicos y especialistas de las dos Américas sobre una temática común y de actualidad.

[10] The Latin American Program. 20 years of weaving people, policies and perspectives. Washington: Latin American Program, Woodrow Wilson International Center for Scholars, 1998, p. 57.

[11] La serie de investigaciones que recoge Transitions from Authoritarian Rule están publicadas en 4 volúmenes: Vol. 1: Southern Europe Paperback; Vol. 2: Latin America Paperback; Vol. 3: Comparative Perspectives; y Vol. 4: Tentative Conclusions about Uncertain Democracies. The Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1986.

[12] Como un pequeño ejemplo de este reemplazo de élites académicas latinoamericanas, señalamos que Fernando H. Cardoso abandonó el consejo académico del Programa Latinoamericano del Wilson Center y su lugar fue ocupado en octubre de 1984 por Bolívar Lamounier, otro investigador del CEBRAP de Sao Paulo. 


 

Juan Jesús Morales Martín:Doctor en Sociología  por la Universidad Complutense de Madrid (2012). Actualmente se desempeña como investigador en la Universidad Bernardo O´ Higgins de Santiago de Chile. Ha sido becario postdoctoral del CONICET en el Instituto de Ciencias Sociales, Humanas y Ambientales del CCT-Mendoza (Argentina). Ha disfrutado de estancias de investigación en el CIESAS de Ciudad de México, en la División de Desarrollo Social de la CEPAL, en Santiago de Chile, y en el CINVESTAV de Ciudad de México. Sus áreas de investigación se centran en la historia de la sociología latinoamericana, las redes académicas e intelectuales interamericanas, la circulación del conocimiento y la movilidad académica en América Latina. Entre sus libros destacan: (ed.) Américo Castro (Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2012), (ed.) Juan Francisco Marsal (Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 2009), y (ed.) Panorama de la sociología contemporánea, de José Medina Echavarría (El Colegio de México, 2008).

 

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