La educación y la recordación del Holocausto: nuestra responsabilidad compartida

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Cada año, en torno al 27 de enero, la UNESCO rinde tributo a la memoria de las víctimas del Holocausto y ratifica su compromiso de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos. El 27 de enero se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau; la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente esa fecha Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El Día Internacional de 2018 tiene por tema “La educación y la recordación del Holocausto: nuestra responsabilidad compartida”, que pone de relieve la labor constante por recordar el Holocausto y ampliar los conocimientos sobre este acontecimiento.

El Holocausto no solo afectó profundamente a los países donde se cometieron crímenes nazis, sino que también repercutió en muchos otros lugares del mundo. Siete decenios después de los hechos, los Estados Miembros comparten la responsabilidad colectiva de abordar los traumas remanentes, mantener medidas que permitan una conmemoración eficaz, cuidar de los lugares históricos y promover la educación, la documentación y la investigación. Esta responsabilidad obliga a educar sobre las causas, las consecuencias y la dinámica de tales delitos, así como a fortalecer la resiliencia de los jóvenes contra las ideologías de odio. El 70º aniversario de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio es más pertinente que nunca ya que el genocidio y los crímenes atroces se siguen repitiendo en diversas regiones del mundo.La educación y la recordación del Holocausto: nuestra responsabilidad compartida

Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto

 “No ha ocurrido nada después de Auschwitz que haya anulado Auschwitz, que haya refutado Auschwitz. En mis escritos, el Holocausto nunca ha podido aparecer en pasado”. Estas terribles palabras son del gran escritor húngaro y premio Nobel de Literatura Imre Kertész. Más de 70 años después del horror nazi, la transmisión de esta historia sigue teniendo plena vigencia.

Por ello, tras la estela del Consejo de Europa, las Naciones Unidas establecieron un Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el 27 de enero, fecha en la que, en 1945, los soldados soviéticos entraron en el campo de Auschwitz-Birkenau. Con esta decisión, las Naciones Unidas afirmaron el carácter específico de la Shoah, el genocidio del pueblo judío, y, al mismo tiempo, su alcance universal. La transmisión de esta historia y el recuerdo de todas las víctimas de los crímenes nazis son una invitación a fortalecer el compromiso de las naciones en pro de la paz.

Si bien el Holocausto inspira una reflexión inagotable sobre la especie humana, que recuerda la posibilidad de lo peor, implica también un ejercicio de memoria que debe enfocarse hacia el futuro. Este es el mensaje que durante toda su vida defendió Samuel Pisar, superviviente de Auschwitz y antiguo enviado especial de la UNESCO para la enseñanza de la historia del Holocausto y la prevención del genocidio: “Tenemos un deber visceral de transmitir a nuestros semejantes la memoria de lo que hemos vivido y aprendido en carne y alma. Debemos alertar a nuestros hijos, judíos y no judíos, de que el fanatismo y la violencia que se extienden en nuestro mundo, otra vez en llamas, pueden destruir su universo como en otro tiempo destruyeron el mío”.

Ese es el sentido del tema elegido para este Día en 2018: “La educación y la memoria del Holocausto, nuestra responsabilidad compartida”. Todos tenemos una función que desempeñar: responsables políticos, expertos, historiadores, artistas, comunidad educativa, ciudadanos. Podemos armar las conciencias contra el olvido, el negacionismo, la relativización de los crímenes y el resurgimiento de los estereotipos que alimentan el odio. A la manipulación de los hechos, podemos oponer un discurso de veracidad. La lucha contra el antisemitismo, en todas sus formas, es fundamental para esta tarea. Ese es el espíritu del programa mundial de la UNESCO para la enseñanza del Holocausto y los genocidios, y de los eventos que se organizan este año en la Sede de la UNESCO: exposiciones —“La noche de los cristales rotos”, coorganizada con el Memorial de la Shoah de París, y “Memorias robadas”, coorganizada con el Servicio Internacional de Búsquedas de Bad Arolsen—, una proyección —“Les quatre sœurs”, de Claude Lanzmann— y varias mesas redondas, todo ello con el fin de transmitir la historia y extraer sus enseñanzas.
Audrey Azoulay

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